El aceite de Lavándula puede ser de gran ayuda: no sólo es ideal para hacer masajes y para reactivar la circulación, sino todavía para mejorar quemaduras y curar eczemas.
El aceite de lavánda se elabora a partir de las flores, que son las que tienen el óleo esencial. Si adecuadamente se puede encontrar en cantidades de almacenes y tiendas y comercios especializados, asimismo tienes la posibilidades de ser tú mismo quien lo prepare, y como verás no es difícil y será entretenido.
Los pasos para hacer en casa un grasa de lavándula que podrá utilizarse para los usos ya especificados y para otros, incluida la aromaterapia.
Una última ilustración: este aceite no es comestible.
¿Qué necesitas?
*Aceite de almendras dulces prensado en frío (se puede conseguir en una botica, herboristeria o droguería).
*Hojas, flores y tallos de lavanda, que deberán estar previamente machacados con un mortero.
*Frasco de cristal o tarro de boca ancha.
Preparación
-Coloca las flores en el tarro y añade el óleo de almendras dulces sin aparecer a llenarlo por completo. Cierra y deja en un área umbrátil y cálido (puede ser en cualquier armario donde no entre la luz).
-Cada día deberás tomar el tarro y menear la mezcla, para ganar que los componentes se mezclen acertadamente.
-Pasado un mes deberías filtrar el grasa utilizando un colador. Coloca en un nuevo frasco.