Desde el más antiguo de los tiempos, la hierba Bennet o Geum urbanum ha sido popular por sus supuestas propiedades contra los encantamientos y hechizos.
De sus hojas frescas, deliciosas ensaladas pueden ser preparadas consiguiendo altas cantidades de vitamina C en una comida.
Pero sobre todo, desde un punto de vista terapéutico, la hierba tiene gran valor debido al hecho de que acelera los períodos de sanación del cuerpo.
Las sustancias químicas predominantes que se encuentran contenidas por la hierba son el tanino (lo que asegura que la hierba Bennet pueda aliviar dolencias estomacales, diarrea infecciosa, trastornos del hígado o biliares), la sacarosa, el almidón y sales minerales. La hierba también contiene eugenol, una sustancia con múltiples usos en la medicina y estomatología. La hierba tiene efectos astringentes (elimina las dolorosas contracciones musculares), efectos analgésicos (alivia el dolor), antiséptico (mantiene infecciones bacterianas a distancia), calmantes (a nivel intestinal) y efectos hemostáticos (puede detener hemorragias y aliviar el dolor hemorroidal).
Dado que puede ser un buen desinfectante, se suele recomendar la administración de la hierba para el alivio de enterocolitis y dolores menstruales. Como un potente astringente, la hierba trata eficazmente la diarrea y las infecciones intestinales. Otros usos de la planta son perceptibles en tratamientos internos: faringitis, amigdalitis, bronquitis, astenia, depresiones e incluso enfermedades cancerosas. Como antiséptico, puede ser buena para hacer gárgaras en caso de dolor de muelas, abscesos dentales, amigdalitis, estomatitis, gingivitis y placas.
En cuanto a una posible sobredosis, puede llegar a provocar estados de náuseas, y su uso se encuentra enteramente contraindicado cuando existen importantes afecciones hepáticas.

