La betónica es una planta medicinal con numerosas propiedades medicinales que crece especialmente en el continente americano. Otros de los nombres con los que se conoce a la betónica en la actualidad son los de “juanilama” y “hierba luisa”. Esta planta recibe el nombre binomial de Lippia alba y pertenece a la familia Verbenaceae. La betónica crece en suelos muy fértiles con alta riqueza orgánica natural. Es una planta medicinal que crece en forma de arbustos que alcanzan una altura de entre 1 metro y 1.5 metros.
Las hojas del arbusto de betónica son oblongas, ligeramente pecioladas y tienen una longitud que puede alcanzar los 3 cm. La betónica, por otra parte, tiene flores muy aromáticas de naturaleza hermafrodita. Suelen tener color violeta, aunque algunas subespecies tienen flores anaranjadas o rosadas. En usos medicinales la parte que más se aprovecha de la betónica son las hojas de la planta. Algunos de los efectos terapéuticas de las hojas de betónica son los siguientes: diaforético, digestivo, expectorante, anti-espasmódico, anti-hemorroidal, expectorante y emenagogo. A partir de la planta de betónica, por lo demás, se aprovechan diferentes sub-productos de gran utilización en la industria cosmética (como sus aceites esenciales). Algunos de los aceites esenciales de esta planta son el alcanfo, el geranial y el limoneno.
Con la planta de betónica se pueden preparar decocciones e infusiones. Para hacer una infusión de betónica hay que utilizar 3 hojas de esta planta por cada taza a prepararse. Se deben tomar un mínimo de 3 tazas diarias. La decocción de betónica se toma en caso de diarrea. Hay que colocar varias hojas de betónica en remojo y cocinarlas a fuego lento. Para obtener mejoras a corto plazo es necesario beber 2 tazas al día hasta la remisión del estado diarreico.

